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Por qué somos susceptibles a la manipulación?

Posted by amerikuajedis en febrero 25, 2010

Por Rafapal

¿Por qué somos susceptibles a la manipulación?: regiones de nuestro cerebro tribal

Supongo que, como yo, habréis oído en más ocasiones que en nuestro inconsciente subsisten todavía los ecos de nuestro Yo tribal. Es algo relativamente viejo en la psicología jungiana. Lo que yo hasta el momento por lo menos desconocía es que se habían identificado las áreas precisas del cerebro donde opera el mecanismo de la identificación con el grupo.

Ya sabéis: toda la investigación de la psiquiatría MK Ultra consistente en colocar electrodos asociados a determinadas emociones para ver en qué región se produce la reacción eléctrica neuronal (y las ondas electromagnéticas asociadas).

En este clarificador artículo de Prison Planet (en inglés), se detalla algo tan sumamente importante como POR QUÉ COMPRAMOS UN ARTÍCULO (O UNA TENDENCIA POLÍTICA) SI VA ASOCIADO A UNA CARA CONOCIDA (UN FAMOSO, VAYA). La explicación es que hay un área de nuestro cerebro dorsal denominada “claudate nucleus” relacionada con el aprendizaje y la credibilidad asociada a nuestra mente tribal y que activa un mecanismo reminiscente de ese pasado. Según la Universidad de Rotterdam en donde se ha estudiado este efecto, en el pasado la seguridad del individuo residía en “ser conocido y que te conozcan los que son conocidos” porque ahí, en el grupo, residía la seguridad de supervivencia. El mecanismo inconsciente que hoy día todavía se desencandena con el famoseo es “si yo conozco a fulano, entonces ellos me conocen a mí”. En otras palabras, estoy protegido.

Por el contrario, el sentimiento de estar fuera del grupo, es decir, lo peor que le podía pasar a un ser de la era tribal es sentirse ajeno al grupo; sinónimo de muerte segura. Es por ello que el rechazo social sufrido por un individuo genera dolor físico y se ha llegado a detectar por parte del Instituto Nacional de Salud Mental (deduzco que de Estados Unidos) que cuando nos sentimos socialmente inferiores se activan dos zonas de nuestro cerebro; la ínsula y el striatum ventral. La primera se relaciona con el encogimiento del estómago relacionado con el sentimiento de inferioridad y la segunda, con la motivación y la recompensa.

Estas simples frases que os acabo de contar son tan importantes que sirven, por sí solas, para desmontar el “star system” y todos los mecanismos de manipulación de esta sociedad del espectáculo en la que vivimos.

Explicaría, por ejemplo, por qué la gente busca refugio en su equipo de fútbol (o de básket, ciclismo, tenis…). La sociedad en la que vivimos, basada en la competitividad, deja al individuo ahíto de conexión humana en el mundo del trabajo, que es un “sálvese quien pueda” por miedo al despido. El individuo es una mera pieza de la máquina de la productividad, que se desecha con la misma facilidad de un cartucho de tinta ya exprimido. Ante ese miedo atávico a quedarse fuera del grupo de “los que sirven” (el paro), el individuo busca consuelo en su tribu deportiva (su equipo). Ni que decir tiene que este sistema no es por casualidad y hoy día ya sabemos que los Juegos Olímpicos fueron un invento de la masonería, al igual que el juego del fútbol, y todos los demás. Es exactamente lo mismo que en Roma con el circo.

¿Y el famoseo? Gracias a este estudio, comprendemos el deseo inconsciente mayoritariamente femenino (pero también masculino) de querer conocer las vidas de unos seres que salen en las revistas o en la TV. Hace años eran aristócratas, después “artistas”, ahora ya, ni eso; la razón es bien sencilla. Los psiquiatras MK Ultra que nos gobiernan se han dado cuenta de que, en realidad, no importa a lo que se dedican, basta con hacer a unos seres anodinos, famosos. Cuanto menos piense el famoso, menos pensará la masa. Esos seres tribales, que no han desarrollado su consciencia del Ahora, no gobiernan sus vidas y sólo buscan la seguridad que les da “pertenecer a algo” o “conocer a ese famoso”. De esa manera, evitan el pánico a la exclusión social.

Esto que os estoy contando es tan importante que es, simple y llanamente, la llave para comprender cómo funcionan las mentes de los dormidos. Simplemente, están viviendo en pánico. Imaginaos cómo les influyen los mensajes del terrorismo o la violencia de género: ¡no solo lo están viviendo! ¡es que están viviendo el miedo de la tribu de hace siglos! Así de fácilmente son manipulables: un enemigo inventado, una artista que hace determinadas declaraciones o movimientos… Simplemente, lo imitarán para sentirse protegidos.

De verdad, el proceso para despertar a la masa que queda dormida, aquellos que no entendéis en vuestra familia o amigos, pasa por comprender la dimensión de lo que os acabo de contar.

Ergo: ¿queremos un despertar? Que quiebren los equipos de fútbol.

¿Una apuesta? ¿Os apostáis algo de que, aunque quiebren los bancos y cajas que los financian, el fútbol profesional será lo último del Sistema que desaparezca?

PD: Ahora, pensemos por un momento cómo se sienten las personas que viven en la calle y que tradicionalmente llamamos “mendigos”. Duro, ¡eh!

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