Amerikua jedis

Guerreros de la información veraz

Salvador Borrego: Derrota Mundial

Posted by amerikuajedis en julio 12, 2009

(Ya fueron publicados los capítulos I, II, III y IV)

El libro que a continuación presentamos ofrece una versión totalmente distinta sobre variados temas relacionados con la Segunda Guerra Mundial: cuáles fueron sus orígenes; el papel desempeñado por los judíos Sionistas y la Masonería; cómo se utilizó la doctrina del Marxismo para implementar en la práctica un sistema de gobierno que podría catalogarse como Súper Capitalismo, aún más nefasto para los pueblos que lo que conocemos como Capitalismo o Neoliberalismo; la verdad del dinero y las riquezas en contraposición al trabajo y la producción; cuál fue el propósito real de Hítler y cómo fueron manipuladas y tergiversadas sus intenciones; en qué se basaba realmente la doctrina Nacional Socialista, o Nazismo; los verdaderos y únicos beneficiarios del resultado de esa guerra; y quiénes la perdieron realmente, entre otros temas y aspectos relacionados.

Salvador Borrego Escalante, escritor mejicano nacido el 24 de abril de 1915, fue director fundador de varios periódicos y ha escrito más de 30 libros sobre variados temas entre ellos, historia militar, política, economía, etc. Catalogado como “antisemita” (debería ser antisionista) y nazista, su obra ha sido censurada y/o tergiversada.

El libro que hoy nos ocupa está altamente bien documentado, lo cual da fe de la extraordinaria importancia de su contenido y nos llama a reflexionar profundamente sobre los temas que trata, muy contrarios a la historia “oficial”. Constituye otro importantísimo elemento más de juicio para corroborar la existencia de intereses ocultos, poderosos, oligopólicos y hegemónicos, que han manipulado, tergiversado y/u ocultado información veraz, la cual hubiera conducido a la humanidad a derroteros diametralmente distintos.

Recomendamos al lector ubicarse en el contexto en que fue escrita esta obra, ya que es evidente que los acontecimientos históricos posteriores a su publicación experimentaron cambios significativos en la geopolítica mundial y en otros aspectos.

Incluimos en esta entrega el prólogo, la introducción, los índices (para evitar “recortes” manipuladores), el último título del Capítulo XI a manera de epílogo, y la bibliografía, esta última con el propósito de dar una idea de la base documental de la obra.

El resto, en proceso de revisión y corrección ya que la fuente escaneada del original contiene errores propios del escaneo, será suministrada en sucesivas entregas.

PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN

La obra de Salvador Borrego E., que hoy alcanza su segunda edición, es una de las más importantes que se hayan publicado en América. Causa satisfacción que un mexicano de la nueva generación, haya sido capaz de juzgar con tanto acierto los sucesos que conocemos bajo el nombre de la Segunda Guerra Mundial.

Colocados nosotros del lado de los enemigos del poderío alemán, es natural que todas nuestras ideas se encuentren teñidas con el color de la propaganda aliada. Las guerras modernas se desarrollan tanto en el frente de combate como en las páginas de la imprenta. La propaganda es una arma poderosa, a veces decisiva para engañar la opinión mundial. Ya desde la primera guerra europea, se vio la audacia para mentir, que pusieron en práctica agencias y diarios que disfrutaban de reputación aparentemente intachable. La mentira, sin embargo, logró su objeto. Poblaciones enteras de naciones que debieron ser neutrales, se vieron arrastradas a participar en el conflicto, movidas por sentimientos fundados en informaciones que después se supo, habían sido deliberadamente fabricadas por el bando que controlaba las comunicaciones mundiales.

Y menos mal que necesidades geográficas o políticas nos hayan llevado a participar en conflictos que son ajenos a nuestro destino histórico; lo peor es que nos dejemos convencer por el engaño. Enhorabuena que hayamos tenido que afiliarnos con el bando que estaba más cerca de nosotros; lo malo es que haya sido tan numerosa, entre nosotros, la casta de los entusiastas de la mentira. Desventurado es el espectáculo que todavía siguen dando algunos “intelectuales” nuestros, cuando hablan de la defensa de la democracia, al mismo tiempo que no pueden borrar de sus frentes la marca infamante de haber servido dictaduras vernáculas que hacen gala de burlar sistemática­mente el sufragio. Olvidemos a estos seudo-revolucionarios, que no son otra cosa que logreros de una Revolución que han contribuido a deshonrar, y procuremos despejar el ánimo de aquellos que de buena fe se mantienen engañados.

“Durante seis años, dice Borrego, el mundo creyó luchar por la bandera de libertad y democracia que los países aliados enarbolaron a nombre de Polonia. Pero al consumarse la victoria, países enteros, incluyendo Polonia misma, perdieron su soberanía bajo el conjuro inexplicable de una victoria cuyo desastre muy pocos alcanzaron a prever”.

La primera edición del libro de Borrego se publicó hace dos años escasos y en tan corto tiempo, el curso de los sucesos ha confirmado sus predicciones, ha multiplicado los males que tan valientemente descubriera.

Ya no es sólo Polonia; media docena de naciones europeas que fueron otros tantos florones de la cultura cristiana occidental, se encuentran aplastadas por la bota soviética, se hallan en estado de “desintegración definitiva”.

Y el monstruo anticristiano sigue avanzando. Detrás de la sonrisa de Mendes-France, siempre victorioso, dicen sus secuaces; detrás de esa enigmática sonrisa, seis millones de católicos del Vietnam, fruto precioso de un siglo de labor misionera francesa, han caído dentro de la órbita de esclavitud y de tortura que los marxistas dedican a las poblaciones cristianas.

El caso contemporáneo tiene antecedentes en las invasiones asiáticas de un Gengis-Kan, que esclavizaba naciones; tiene antecedentes en las conquistas de Solimán, que degollaba cristianos dentro de los templos mismos que habían levantado para su fe. El conflicto de la hora es otro de los momentos angustiosos y cruciales de la lucha perenne que tiene que librar el cristianismo para subsistir.

En el libro de Borrego, penetrante y analítico, al mismo tiempo que iluminado y profético, se revelan los pormenores de la conjura tremenda.

La difusión del libro de Borrego es del más alto interés patriótico en todos los pueblos de habla española. Herederos, nosotros, de la epopeya de la Reconquista que salvó el cristianismo de la invasión de los moros, y de la Contra-Reforma encabezada por Felipe II, que salvó el catolicismo de la peligrosa conjura de luteranos y calvinistas, nadie está más obligado que nosotros a desenmascarar a los hipócritas y a contener el avance de los perversos. La lucha ha de costarnos penalidades sin cuento. Ningún pueblo puede escapar en el día, a las exigencias de la historia, que son de acción y de sacrificio.

La comodidad es anhelo de siempre, jamás realizado. La lucha entre los hombres ha de seguir indefinida y periódicamente implacable, hasta en tanto se acerque el fin de los tiempos, según advierte la profecía.

JOSÉ VASCONCELOS
Febrero de 1955.

INTRODUCCIÓN

Es una neutra remembranza volver la mirada a los días extraordinarios de la segunda guerra mundial únicamente con el prolijo escrúpulo de citar fechas y relatar sucesos. Es un lujo de ociosidad volver la mirada al pasado sin el empeño de obtener luces para el presente. Pero conociendo mejor el origen de lo que ocurrió y de lo que ahora ocurre, más podrá preverse lo que está por ocurrir. Sin esta función específica toda aportación a la historia —y aun la Historia misma— se reducirían a simple curiosidad o pasatiempo.

Es un hecho que aún no silenciado del todo el fuego que durante seis años mantuvo vivo ese siniestro organismo de muerte que fue la segunda guerra mundial, el mundo se halló súbitamente en el umbral de otra guerra más destructora e incierta. Durante seis años la humanidad se creyó luchando por la paz definitiva, mas los acordes de su victoria fueron ensombrecidos por la amenaza de un cataclismo todavía mayor.

Durante seis años el mundo creyó luchar por la bandera de libertad y democracia que los países aliados enarbolaron a nombre de Polonia. Pero al consumarse la “victoria”, países enteros —incluyendo Polonia misma— perdieron su soberanía bajo el conjuro inexplicable de una VICTORIA cuyo desastre muy pocos alcanzaron a prever.

Un asombroso y súbito resultado, después de seis años de aparente lucha por la libertad y la democracia y la paz definitiva, sorprendió al mundo: ya no era la libertad de los polacos —libertad perdida totalmente, pese a la “VICTORIA”— la que se halla en riesgo, sino la libertad del mundo entero; ya no era simplemente la conquista de mercados entre las grandes potencias la que se balanceaba- en juego, sino el destino del pueblo norteamericano, y en cierta forma el de América; el destino de Alemania y la Gran Bretaña, y así el de Europa entera también.

En los orígenes del conflicto armado que empezó la madrugada del primero de septiembre de 1939 palpitaron ya los gérmenes de lo que ahora ocurre y de lo que está por venir. En lo acontecido entonces se filtran ya las sombras de lo que el futuro nos reserva. En el reverbero de la segunda guerra mundial hay relámpagos que alumbran los decenios y quizá los siglos por llegar.

Mucho se ha hablado de la guerra. Un mar de datos casi inagotables abruman y abrumarán por mucho tiempo a los historiadores. La mayor parte de estos datos son jeroglíficos; incluso los hechos y las cifras, pese a lo concluyente de su calidad concreta, son frecuentemente apenas símbolos o frontispicio de realidades más profundas.

Querer entender esta guerra y el monstruoso engaño que el mundo sufrió con ella, viendo simplemente ese mar de datos, es lo mismo que contemplar, clasificar o relatar apariencias de inscripciones cuneiformes y suponer que ya con esto se CONOCIÓ la civilización sumeria. Entre los símbolos y su significación media un abismo.

Y en el caso concreto de la guerra pasada este abismo se ha hecho más oscuro porque los adelantos que la técnica ha puesto al servicio de la difusión del pensamiento —radiogramas, cablegramas, libros, películas, folletos, etc. — tienen su anverso positivo de orientación; y su reverso negativo de confusión, según el sentido en que se les utilice. En la guerra y después de ella se les ha utilizado para confundir.

Un diluvio de crónicas con dosificada intención de libros aparentemente históricos, de radiodifusiones y de películas bajo la influencia intangible de los mismos ocultos inspiradores, oscurecen situaciones, infiltran deformaciones. Nada tiene así de extraño que aun los espíritus más serenos, objetivos e imparciales —para no hablar de masas carentes de opinión propia— lleguen a conclusiones erróneas.

Por eso muchas conciencias firmes han hecho insensiblemente suya la forma ajena y capciosa de plantear el problema internacional de la segunda guerra. Una vez dado ese primer paso en falso, los siguientes son erróneos también, y por eso es tan frecuente que hombres de profunda comprensión y sólido criterio confiesen ahora su des­concierto ante los sucesos internacionales.

Un nuevo examen de lo que ocurrió, y porqué ocurrió, puede aclarar los sucesos presentes y ayudar a prever los futuros.

El monstruoso engaño que el mundo padeció al inmolar millones de vidas y al consumir en fuego esfuerzos inconmensurables, para luego quedar en situación incomparablemente peor que la anterior, no es obra del azar. Si el resultado sólo fuera desorden quizá nada ha­bría de sospechoso. Pero en la bancarrota que el mundo occidental afronta ahora se oculta un admirable tejido de acontecimientos. Dentro del aparente desorden hay un eslabonamiento admirable de hechos que obedecen a un mismo impulso y que marchan hacia una misma meta.

Detrás de todo esto hay “una inteligencia y una fuerza”. La situación actual no es el resultado fortuito del desorden, sino la notable culminación de una serie de actos que se enlazan siguiendo una secuencia y un camino. Occidente se halla de pronto en el momento más comprometido de su historia, pero su desgracia no ha descendido de accidentales sucesos. Ha sido labrada minuciosa y escrupulosamente.

Examinando los orígenes y el desarrollo de la segunda guerra surgen luces que explican el presente. Tal es el objeto de este libro.

Muchos de los que vieron desaparecer las falanges macedónicas; de los que presenciaron la caída de Alejandro, el asesinato de César, la capitulación de Napoleón, creían asistir a acontecimientos comunes y corrientes, pero estaban presenciando los fulgores que enciende cada zigzag de la historia.

Lo que ahora tenemos a la vista es algo más que el fulgor de un simple cambio; es el incendio inconmensurable de una cultura que casi sin saber por qué presiente las pisadas de un peligro mortal.

CAPÍTULO I
Aurora Roja
(1848-1919)

69 Años de Lucha Incansable.
Los dos Elementos que Formaron el Bolchevismo.
Alemania, Meta Inmediata del Marxismo.
Paréntesis de Guerra.
Secreto en la Derrota Alemana.

CAPÍTULO II
Hitler hacia el Oriente
(1919- 1936)

Cambio de Rumbo para Alemania.
El Primer Partido Anticomunista.
Bautizo de Fuego del Nacionalsocialismo.
Djugashvili, el Hombre de Acero.
Hitler y Stalin Cara a Cara.
El Comunismo es derrotado en España.

CAPÍTULO III
Occidente se Interpone
(1933-1939)

Lo que Podía Esperarse de Berlín y de Moscú.
Pueblos Lanzados a los Brazos de sus Enemigos.
Inglaterra, Valladar Contra la Marcha Hacia Moscú.
El Trono del Oro Empuja a Occidente.
Profundas Raíces en el Alma Colectiva.
Zanjando las Viejas Rencillas con Francia.
El Talón de Aquiles del Nacionalsocialismo.
Despeje del Flanco Derecho.
A Cuatro Horas del Derrumbe Interior.
Cerrojo en el Camino a Moscú.
Engañar es más Eficaz que Dinamitar.

CAPÍTULO IV
La Guerra que Hitler no Quería
(1939-1940)

Si la Guerra no Empezaba en Occidente, Rusia Lucharía Sola.
Hablando el Mismo Lenguaje de las Armas.
Ni con Silencio Pudo Ayudar Italia.
En las Orillas del Abismo.
Otra vez Hitler Tiende la Mano.
La Mampara del Idealismo.
Debilidad de la Franqueza.
La Terrible Grandeza de la Guerra.
Desigual Guerra en el Mar.
Noruega, Primera Línea de la Lucha Terrestre.
Francia es Empujada a Sangriento Abismo.
Las Panzer Dejan Escapar a los Ingleses.
El Derrumbe de Francia.

CAPÍTULO V
De Nuevo Hacia el Oriente
(1940-1941)

Otros dos Ofrecimientos de Paz a Inglaterra.
Terrorismo, en vez de Sólo Lucha Entre Soldados.
Francia También Rehúsa la Reconciliación.
Complicidad de Occidente con la Expansión del Marxismo.
Carne de Cañón para Frenar el Golpe Contra la URSS.
Alarma de la Reina de los Mares.
4,000 Sepulturas en Maleme.
Un Esfuerzo más para Hacer la Paz con Inglaterra.

CAPÍTULO VI
La Guerra que Hitler sí Quería
(1941)

El Plan Estratégico de Hitler Contra Rusia.
La más Grande Lucha en la Historia de las Armas.
El Primer “Cannas” de Rusia en 1941.
Segunda Embestida de Yon Bock.
Hitler Ordena Virar hacia el Sur.
Orgía de Sangre en Leningrado.
La Dureza del Soldado Ruso.
Lo que Parecía ser la Ultima Batalla.
Moscú Trepida Bajo el Cañoneo.
De los Albores de la Victoria a las Orillas del Desastre.

CAPÍTULO VII
Salvando al Bolchevismo.
(1941-1942)

Brazos israelitas en Auxilio de la URSS.
La Coalición más Grande de la Historia.
No Existió el Eje Roma-Berlín-Tokio.
Guerra a Muerte entre Nazis y Judíos.
Diluvio de Fuego Sobre Alemania.
Los 6 Frentes Contra Alemania en 1942.
La Batalla del Atlántico (1942).
Un Lastre y no un Aliado.
Occidente, al Servicio de la URSS.
De Kertsch a Sebastopol y de Sebastopol a Leningrado.
De Crimea a las Montañas del Cáucaso.
700 Kilómetros de Avance hasta Kalatsch.
El 6o. Ejército Alemán se Abre Paso Hacia su Tumba.

CAPÍTULO VIII
Oscilación de la Victoria
(1943)

La Herencia del 6o. Ejército.
Pequeño Margen de la Derrota al Triunfo.
Sangre a Raudales en el Frente Oriental.
16 Millones de Bajas en la URSS Hasta 1943.
Matanza de Prisioneros. El Frente Aéreo Contra Alemania.
Desastre Alemán en la Batalla del Atlántico.
Armas Secretas Contra Superioridad Numérica.
Sabotaje, Guerrillas y Golpes de Estado.
Los Amigos de Roosevelt.
Italia Cae al Primer Soplo de la Guerra.
Caída y Rescate de Mussolini.
Cinco Meses Ante Cassino.

CAPÍTULO IX
Las más Altas Cumbres del Esfuerzo Humano
(1944)

La Cualidad más Preciosa del Hombre.
Forjando las Armas de Venganza.
Abren las Puertas del Mundo al Bolchevismo.
Invasión Aliada de Europa Occidental.
Los Recursos de Hitler Contra la Invasión.
Transformación de la Flota Submarina.
Supremo esfuerzo de Soviéticos y Alemanes.
Más fuerte que Nunca, la Luftwaffe Agoniza.
Los dos Últimos Golpes en el Oeste.
El Bolchevismo Irrumpe en Alemania.
Un Ejército no Vencido por Ningún Otro.

CAPITULO X
El Fin de Hitler
(1945)

Dos Peligros que Conocía de Nombre.
Hasta la Última Gota de Sangre.
Hitler en su Última Batalla.
Incondicionalmente Hasta la Muerte.
Occidente Dinamita el Valladar Antibolchevique.
Desmantelamiento de Alemania.
Trato “Humanitario” a los Prisioneros.
Resurrección en Masa de Judíos.

CAPITULO XI
Derrota Mundial
(1945-1965)

Se Consuma la Victoria, Pero ¿Victoria de Quién?
Remachando la Derrota del Mundo Occidental.
Asia fue Traicionada y Entregada al Bolchevismo.
697 Millones más de Vasallos para el Marxismo Israelita.
La “Libertad” que Roosevelt Propició.
Tráfico con la Bomba Atómica.
Stalin Rompe con el Judaísmo y Muere Súbitamente.
Judíos en las dos Barajas en Juego.
Fin del Coloniaje Occidental, Pero en Beneficio de la URSS.
Los Desórdenes en Iberoamérica.
Tres Desventajas que el Comunismo no ha Superado.
El Anticomunismo, en Manos de Comunistas.
Ante el Abismo.

ANTE EL ABISMO

Desde que la luz del entendimiento abrió horizontes a los destinos del hombre, un anhelo de justicia ha cintilado en lo más profundo de su ser. A través de milenios esa llama ha sido barrida por el vendaval, pero no extinguida.

En el siglo pasado un movimiento político judío —que dos mil años antes había sido ya desahuciado de su ambición de hegemonía mundial— tomó como punto de apoyo ese anhelo insatisfecho de justicia social. Lo tomó como apoyo, como coraza, como instrumento, como engañoso estandarte, pero no como meta de un ideal. Ese movimiento político se llamó marxismo, comunismo, bolchevismo… Sus engañosos fulgores atraen grupos desvalidos, mas no para reconfortarlos, sino para usarlos como instrumento. Y los primeros mendrugos que se arrojan a esas masas no son el principio de un banquete, sino el cebo de una trampa.

La palanca de la inteligente conjura se apoyó en las insatisfechas necesidades de los pueblos y en esta forma les agravó su desventura. A su calidad de proletarios se añade ahora la de ciegos combatientes por un poder ajeno. Así nació el bolchevismo en Rusia, y así se planeó su extensión al mundo entero, es decir, su internacionalización. Mediante la “revolución mundial” abrumadoras multitudes quedan uncidas a un mismo amo y a una misma causa, oculta por ahora.

Y como reacción contra ese movimiento político israelita —no contra el anhelo de justicia social— surgió en 1920 el movimiento nacionalsocialista. En otras palabras, socialismo nacional, justicia social dentro de los límites de cada nación; con bandera, costumbres, tradiciones y fronteras propias, sin un amo internacional, sin una consigna mundial, sin móviles de venganza anticristiana.

La trayectoria de esos dos movimientos hasta su choque armado en la pasada guerra, se sintetiza así:

1°—MARXISMO ISRAELITA.—La revolución bolchevique, adueñándose del poder en Rusia después de 69 años de lucha, representa ya en 1917 el primer triunfo de toda una conjura con fines de hegemonía mundial y de magno desquite del fanatismo hebreo. Carente de fuerza numérica, el movimiento político judío creó el marxismo como un instrumento para aumentar su fuerza, así como el hombre se vale de la palanca para decuplicar la energía de su brazo.

Judío fue Marx, que concibió la engañosa doctrina; judío Engels, que la alentó; judíos Lenin, Kamenev, Trotsky y otros muchos que la impusieron sangrientamente al pueblo cristiano de la Rusia zarista; judíos Jacobo Schiff, Jacobo Furth, Luis Marshall, Adolfo Kraus y Enrique Goldfogle, que en Washington coaccionaron al Presidente Taft para debilitar políticamente al Zar de Rusia; judíos los banqueros Kuhn Loeb, Félix Warburg, Otto Kahn, Mortimer Schiff, Olef Asxhberg y Rockefeller, que desde Nueva York ayudaron económicamente a los marxistas soviéticos; judíos Félix Frankfurter, Harry Hopkins, Bernard Baruch, Samuel Untermeyer, Morgenthau y otros muchos que rodearon a Roosevelt y lograron que el pueblo norteamericano fuera lanzado a una guerra ajena en defensa del bolchevismo soviético; judíos los espías Pontecorvo, Fuchs, Greenglass, Gold, Judith Copien y Julius Rosemberg, que durante el régimen de Truman entregaron secretos atómicos a la URSS; y judíos, por último, los que aún ahora están adormeciendo a todo el Occidente con la falsa impresión de que sin hacer nada puede salvar el abismo que de pronto ha visto a sus pies.

2º—NACIONALISMO.—Las medidas coercitivas de los zares contra la agitación política judía, y la advertencia de Federico Nietzsche en 1886 (de que la astucia disimulada del hebreo y el primitivismo del ruso serían los factores de la gran lucha del siglo XX por el dominio del mundo), representan ya los primeros síntomas de un nacionalismo que se sentía amenazado por el fino enervante del internacionalismo hebreo.

La alarma de los oficiales prusianos contra el bolchevismo en 1918 y la comisión del cabo Hitler para vigilar los progresos de esa exótica doctrina en Alemania, representan a su vez el primer paso del nacionalsocialismo, cuya esencia radica en exaltar los valores de la raza y de la patria, en lucha a muerte con la internacionalización propiciada por el marxismo.

Cuando en 1919 nació el Partido Obrero Alemán, Hitler habló de la necesidad de liquidar las querellas con Inglaterra y Francia, es decir, con Occidente, y de marchar contra la sede del bolchevismo judío entronizado en la URSS.

Esa trayectoria se mantuvo siempre categórica y clara; cuando en 1920 Hitler marchó al frente de su Partido; cuando en 1923 escribió “Mi Lucha” en la prisión; cuando en 1933 asumió parcialmente el Poder; cuando en 1935 se convirtió en el jefe absoluto de Alemania; cuando en 1939 quiso negociar para abrirse paso a través de 60 kilómetros de Polonia y montar la ofensiva antibolchevique; cuando en octubre de ese mismo año tendió su mano a Inglaterra y a Francia; cuando vencida Francia en 1940 volvió a tenderla a ambos países; cuando a principios de 1941 se disponía a lanzarse contra la URSS, y en otras mil ocasiones, hasta llegar a su dramático fin de la Cancillería de Berlín, donde lo que restaba de sus cañones apuntaba hacia el Ejército Rojo y no hacia el Occidente.

La historia de la segunda guerra mundial es la historia del nacionalsocialismo de Hitler luchando por abatir al marxismo judío, mientras el judaísmo internacional luchaba por salvarlo. A este término sencillo se reduce el conflicto de 1939-45.

En esa contienda lo mismo perdió Alemania —que era la fuerza antibolchevique— que todos los pueblos occidentales lanzados en contra de ella como instrumento del movimiento político judío. La guerra no era de estos pueblos y por tanto la victoria tampoco.

Es significativo que la contienda se iniciara con el pretexto de Polonia, cuando el ejército alemán se hallaba ya en la antesala de su lucha contra la URSS. Era ése el último momento para arrastrar al Occidente a la guerra, porque una vez iniciado el choque germano-soviético sería imposible conseguir que los pueblos inglés, francés y norteamericano acudieran a salvar al bolchevismo. Por esto se empujó a esos pueblos a la guerra antes de la ofensiva alemana antimarxista y se les dio a Polonia como bandera. Pero Polonia nada importaba. Seis años más tarde toda entera fue entregada al bolchevismo. Y junto con ella 12 países más fueron cedidos a la URSS, con un total de 697 millones de seres y 16 millones de kilómetros cuadrados.

Ese salvamento del marxismo israelita —disfrazado como la defensa de la Democracia y la Libertad— fue el engaño colosal sobre el cual se fraguó la derrota que ahora padece el Mundo Occidental.

Los millones de soldados aliados muertos en la guerra no supieron jamás que luchaban por eso. Se les dio una bandera y se les señaló un camino, y creyeron marchar hacia la cumbre siendo que en realidad iban hacia el abismo.

Esta es la historia de la Segunda Guerra.
Esta es la historia de la Derrota Mundial.

Mutilado el Mundo Occidental en Europa; habiendo perdido 697 millones de habitantes que se movían en su órbita y que ahora han engrosado el potencial del bolchevismo, su más grande debilidad no es, sin embargo, sus bajas materiales, sino su debilidad interna. Una debilidad particularmente nutrida por su ceguera. Quienes lo explotan y lo manipulan a su arbitrio se empeñan en mantenerlo ciego.

Un pueblo o una coalición de pueblos que mantengan su espíritu firme y alerta, es invencible. Ni siquiera la superioridad numérica, ni siquiera la ventaja de armas y ni siquiera la derrota militar pueden abatirlos. Lo nuclear en la vida de los pueblos es el espíritu, la voluntad de los hombres que los integran. Lo peor no es que el enemigo sea fuerte, sino que uno se debilite en creciente pérdida de valores morales. Y desgraciadamente este es ahora el caso del Mundo Occidental, que va reblandeciéndose cada día más.

El movimiento político judío es un ejemplo viviente de que no hay desventaja material imposible de ser superada y de que la derrota que no rompe el espíritu es sólo una peripecia transitoria. Destrozado el perfil geográfico de su Patria física; privado de tierras y de bienes materiales; esparcido hacia los cuatro puntos cardinales, el judaísmo conservó, sin embargo, invicta su voluntad e íntegra su fe. Y de pueblo huésped, sujeto al menosprecio de todos, fue convirtiéndose paulatinamente en amo de sus anfitriones.

El pueblo ruso tuvo la debilidad de no identificar a sus enemigos ocultos bajo las luminosas promesas de la comunidad de bienes, la igualdad de clases y el reparto de tierras, y desde entonces vive sin ser dueño ni de su cuerpo ni de su alma.

Los pueblos occidentales tampoco están reconociendo a sus amigos ni a sus enemigos; combaten a los primeros y ensalzan a los segundos. La derrota de Alemania fue la de toda una época; la de toda una civilización. Al contribuir a aniquilar al Ejército Alemán, Occidente se mutiló a sí mismo y se privó del arma más eficaz que hasta ahora ha surgido contra el bolchevismo. Mas al inmolarse en el combate y trasponer los arcos irreversibles de la historia, ese ejército dejó un ejemplo de cómo pueden alcanzarse las más altas cumbres del esfuerzo humano cuando se lucha por un ideal.

Los países occidentales no disponen ahora de las 200 divisiones que Hitler acaudilló en la URSS, ni del espíritu de categórica determinación y de incondicional sacrificio que las alentó en su lucha.

Ahora Occidente tiene una parte creciente de sus enemigos en casa y otra fuera. El enemigo interior es el más peligroso porque lo traiciona, le enturbia sus valores morales y lo va cargando de lacras inherentes al SUPERCAPITALISMO que le va imponiendo.

Supercapitalismo israelita en casa (en la forma de monopolios y estatismo) y marxismo israelita fuera, son dos manifestaciones de UN MISMO enemigo. Dos extremos de UN MISMO movimiento político anhelante de la hegemonía mundial.

Ese enemigo ÚNICO, de dos caras, es el que ha impuesto en Occidente la fórmula de hablar alharaquientamente en contra del comunismo y actuar discretamente a favor de él.

La dominación material es transitoria, por dura que parezca. Desde Ciro hasta Napoleón así se ha demostrado en la historia. Mil veces más temible es la subyugación de las mentes. Para lograrla, el judaísmo político ha venido corroyendo y desmoralizando la voluntad de los pueblos. Es evidente que espera lograr en el Mundo Occidental un desplome interior, o bien, una devastadora guerra que mediante el instrumento de! marxismo de el triunfo universal al pueblo elegido. (1)

(1) Hay indicios de un parcial desacuerdo entre los líderes políticos judíos de Oriente y los de Occidente. Al parecer los primeros quieren que perdure el mando secreto que ha dirigido a la Diáspora, y muchos de los segundos se inclinan por un gobierno público mundial sionista, con un rey judío a la cabeza.

A la luz de estos hechos la situación es clara: mientras Occidente no se libre de la influencia hebrea —que a través de diversos conductos, como el de la masonería, le desvía sus pasos y le alienta su cómoda disipación ante el peligro—, no desenvolverá su pasión nacionalista y sus impulsos místicos, que son los veneros de donde puede extraer las fuerzas espirituales para su defensa.

Esa influencia del movimiento político judío es portentosa y temible. Ha hecho alianza con las tinieblas y cundiendo siempre por secretos cauces erige a su alrededor barreras de silencio, mas tiene un talón de Aquiles: teme tanto a la luz del Sol como el diabólico Drácula. Las fuerzas no judías son incomparablemente más poderosas, sólo que aún no tienen conciencia de su Destino común ni del peligro que las acecha. En cuanto los pueblos identifiquen a su enemigo y lo saquen de las tinieblas para verle la cara, se deshará como ceniza al contacto del viento y se disipará como telaraña bajo los rayos del sol.

Pero mientras eso no ocurra, la mortal incógnita seguirá planteada en el cielo del Porvenir. Henry Ford la leyó a su modo, en 1920, y la describió así:

“El futuro autócrata será un rey judío sentado en el trono de David; en este detalle coinciden las profecías antiguas y los programas de hegemonía mundial israelita,.. A veces se pregunta por la veracidad de los Protocolos de Sión. Cada fase de la historia moderna los confirma”.

Y tres años más tarde, en 1923, Hitler escribió:

“Es evidente que el mundo de hoy va camino de una gran revolución. Y todo se reduce al interrogante de si ella resultará en bien de la humanidad o en provecho del judío errante”.

BIBLIOGRAFÍA

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“Pearl Harbor, Traición de Roosevelt”.—Mauricio Carlavilla, español.
“12 Años al Lado de Hitler”.—A. Zoller, francés.
“La Swástica en el Mar”.—C. D. Bekker, oficial de la flota alemana.
“Memorias de Rommel”.—Cap. Liddell Hart, británico.
“Entre Hitler y Stalin”.—Peter Kleist, diplomático alemán.
“Hitler Contra Stalin”.—Víctor Serge, líder marxista.
“Mi informe Sobre los Rusos”.—William L. White, norteamericano.
“Memorias”.—General Galland, de la Luftwaffe.
“Memorias”.—Hjalmar Schacht, antinazi.
“Mientras Dormíamos se Perdió un Continente”.—John T. Flynn. escritor norteamericano.
“Cada Hombre en su Puesto”.—Gral. Alfred Weidemann.
“Los Asesinos de Hitler”.—Wilhelm von Schramm, antinazi.
“Más Allá del Bien y del Mal”.—Federico Nietzsche.
“Resumen Histórico de Rusia”.—Tte. Cor. Ingeniero Carlos R. Berzunza y Cap. 1o. Bruno Galindo. Escuela Superior de Guerra, México.
“El Judio Internacional”.—Henry Ford.
“Vida, Martirio y Sacrificio de ios Zares”.—Tatiana Botkin, rusa.
‘Europa y el Alma Jel Oriente”.—Walter Schubart, profesor de Sociología de la Universidad de Riga.
“Vida Intima”. —Conde Keysscrüng.
“El Soldado Ruso”.—Tte. Coronel Otto Skorzeny. alemán.
‘La Rusia de Stalin”.—Max Eastman, profesor de Filosofía de la Universidad de Columbia.
“Ayer y Mañana”.—Gustavo Le Bon.
“El Marxismo y sus Apóstoles”.—John Plamenats.
“Mi Lucha”.—Adolfo Hitler.
“Gloria y Ocaso de los Generales Alemanes”.—Curt Riess.
“A Puertas Cerradas”.—Almirante Ellis M. Zacharías, del Servicio Secreto Norteamericano. Resumen: María de Jesús Día.
“La Amenaza Mundial”.—William C. Bullit, ex Embajador de EE. UU. en Rusia. “Tigrocracia Staliniana”.—Pedro González Blanco.
“Roosevelt y Hopkins”.—Robert E. Sherwood, americano.—Resumen: María de Jesús Díaz.
“Memorias”.—Winston Churchill.
“Decadencia de Occidente”.—Oswaldo Spengler.
“I.a Economía Nacionalsocialista”.—Máxime Y. Swezy. americano.
“Discursos a la Nación Alemania”.—Juan G. Fichte.
“La Civilización de los Árabes”.—Gustavo Le Bon.
“Hitler y el Nazismo”.—Carlos Roel.
“La Política Social en la Nueva Alemania”.-Dr. Bruno Rauecker. alemán.
“Años Decisivos”.—Oswaldo Spengler.
“El Proceso de Nuremberg”.—Broadcasting Corporation.
“Informe Secreto Desde Atrás de la Cortina de Adolfo Hitler”.—Dr. Paul Schmidt.
“Documentos Diplomáticos Confidenciales”.—Ministerio de Relaciones de Polonia (Capturados por Alemania).
“Los Horrores Polacos”.—Ministerio de Relaciones Exteriores del Reich.
“La Defensa de Europa”.—Líddcll Hart. Capitán e Historiador británico.
“Diario Secreto”.—Galeazzo Ciano.
“Los Tanques Soviéticos y los Alemanes”.—Cor. Peter Rybacov.
“Yo Vi Traicionar a Polonia”.—Arthur Bliss Lañe, americano.
“La Vida y la Muerte en la URSS”.—Gral. Valentín González, español republicano.
“Oro Liquido”.—Essad Bey.
“Vida de Napoleón”.—Dimitri Mercjkovsky.
“Hispanidad y Germanismo”.—Jesús Guisa y Acevedo.
“Así Hablaba Zaratustra”.—Federico Nietzsche.
“El Crepúsculo de los ídolos”.—Federico Nietzsche. •
“La Invasión de Noruega”.—Kurt Assmann.
“La Invasión de Noruega”.—Tte. Cor. James A. Bassett.
“Operaciones Aerotransportadas”.—Coronel Ricardo Munáiz.. España.
“La Captura del Fuerte Eben Emael”.—H. R. Kurz.
“Conceptos Alemanes Sobre Superioridad Aérea”.—Cor. Paquier, francés.
“Rommel”.—General Desmond Young, inglés.
“La Campaña de Francia”.—Tte. Cor. De Cossé Brissac, francés.
“Los Generales Alemanes Hablan”.—Liddell Hart, Capitán del Ejército Inglés.
“La Estrategia de la Guerra”.—Gral. H. Rowan Robinson.
“Las Fuerzas Aéreas Alemanas”.—Vicemariscal del Aire Sir Thomas Eltnhirst, de la RAF. Resumen: “Military Revicw”.
“El Fantasma de Douhct”.—J. M. Spaight. Artículo en “Royal Air Force Quarterly”. Abril de 1950.
“Europa a Oscuras”.—Ismael Hcrráiz, español.
“Diario Personal”.—Eva Braun.
“España y la Guerra Mundial”.—Ramón Serrano Suñer, ex Ministro de Relaciones de España.
“Correspondencia Confidencial Entre Hitler y Mussolini”.—International News Service.
“Fechado en Moscú”.—Henry C. Cassídi. ex Jefe de la A. P. en Moscú.
“Alemania y su Ejército”.—Tte. Cor. Charles de Cossé -Brissac. Resumen en “Military Review”.
“Diario”. — Paul Joseph Gocbhcls, Ministro de Propaganda del Reich.
“Los Aliados le Cedieron la Victoria a Stalin”.—Chcster Wilmont. americano.
“Explotación de los Adelantos Científicos y Tecnológicos”.—Tte. Cor. Andrew J. Boylc. Escuela de Comando y Estado Mayor. Fort Lenvenworth.
“Reglamento de Guerra en Tierra”.—Ejército Norteamericano.
“Yo Combatí en el Ejército Rojo”.—Dr. y Capitán Dimitri Konstantinov, ruso.
“La Seguridad en la Zona de Retaguardia”.—Tte. Corl. Lloyd M. Marr, historiador militar norteamericano.—”Military Review”.
“Doce Meses que Cambiaron el Mundo”.—Larry Lesueur, Columbia Broadcastlng.
“Cómo se Originó el Programa de la Victoria de 1941″.—Mark S. Watson, División Histórica del Ejército Norteamericano.—”Military Review”.
“Cog”.—Giovanni Papini. italianc.
“Los Fundamentos de la Historia y la Filosofía”.—Manuel Serra Moret. español.
‘Los Aviones de Caza en el Frente Occidental”.—Mayor J. M. Accart.
“El Almirante Canaris”.—Karl Abshagen, antinazí.
“Espías y Traidores de la Segunda Guerra Mundial”.—Kurt Singer, antinazi.
“Años de Lucha”.—Rabino Stcphen Wise.
“El Episodio del Bismarck”.—Cap. Russell Grenfell, británico.
“Ejército en Cadenas”.—Siegfried Westphal, antinazi.
“Historia de las Sociedades Secretas”.—Vicente de la Fuente, español (1817-1889).
“Recuerdos de un Soldado”.—Gral. Heinz Guderian, alemán.
“Conversaciones Sobre la Guerra y la Paz”.—Pláticas informales de Hitler. Anotaciones de Martin Bormann, Ayudante de Hitler.
“El Mito de Roosevelt”.—John T. Flynn. escritor norteamericano.
“Moscú”.—Theodor Plievier, antinazí.
“De la Guerra”.—Karl von Clausewitz.
“Lo que España Debe a la Masonería”.—Eduardo Comín. de la Policía de Madrid.
“Hitler no se Equivocó”.—F. H. Hinsley, historiador inglés, antinazi.
“Memorias de Kesselring”.—Mariscal Kesselring, alemán.
“Memorias”.—Franz von Papen, viejo rival de Hítler.
“Guerra Mundial Frente Norte”.—Tte. Cor. Armando Lozano Bernal, mexicano.
“El Misterio de la Masonería”.—José Ma. Caro Rodríguez, Cardenal Arzobispo de Santiago de Chile.
“El Estado Mayor Alemán”.—Walter Goerlitz, antihitlerista.
“Memorias de Ribbentrop”.—Joaquín von Ribbentrop, Ministro de Relaciones Exteriores en el régimen de Hitler.
“El Crimen de Nuremberg”.—F. J. P. Véale, escritor inglés.
“Historia de la Guerra Mundial II”.—Gral. J. F. C. Fullcr.—”Military Review”.
“La Guerra de Submarinos”.—Capitán de Navio Miles R. Browning.—”Military Review”.
“La Gran Ofensiva”.—Max Werner, americano.
“Rockefeller Intemacionalista”.—Emanuel M. Josephson, americano.
“La Ocupación Japonesa de la China”.—Riley Sunderland y Jacqueline Perry.
“Italia Fuera de Combate”.—Ismael Herráiz.
“El Blindaje en la Persecución”.—Coronel John Boles, hijo. Escuela de Comando y Estado Mayor. Fort Leavenworth, EE. UU.
“Cómo Conoció Rusia el Secreto de la Bomba Atómica”.—Comandante George Racey Jordán y Richard L. Stokcs.
“Piloto de Stukas”.—Coronel Hans Ulrich Rudel, de la Luftwaffe.
“El Diario Militar de Hitler”.—Fragmentos.
“La Ofensiva de la Aviación de Bombardeo”.—Comodoro L. MacLean. Gran Bretaña.
“Historia del Armamento”.—General Tomás Sánchez Hernández, mexicano.
“De las Memorias de José Dousinague”, ex Director Político del Ministerio de Relacio­nes Exteriores de España.
“Italia en la II Guerra Mundial”.—Mariscal Pietro Badoglio.
“Dux”.—Margherita G. Sarfatti, italiana.
“Misiones Secretas”.—Tte. Cor. Otto Skorzeny, del Ejército Alemán.
“Apoyo Aéreo y de Artillería”.—Mayor James W. Waltcrs, del Ejército Norteamericano.
“Diario”. —James V. Forrestal, Secretario de la Defensa de Estados Unidos.
“La Administración de Personal”.—General Willard S. Paul, americano.—”Mílitary Review”.
“La Proporción Divisionaria de Tropas de Apoyo en las dos Guerras Mundiales”.—Coronel Cari T. Schmidt.—”Military Review”.
“La Economía de los Recursos Humanos”.—Coronel Richard E. Weber. americano.
“La Guerra en el Frente Oriental”.—Tte. D. J. Goospeed. “Canadian Aniy Journal”.
“Apreciación Alemana en la Fuerza Aérea Soviética”.—Tte. Gral. Herbcrt J. Riechkoff.
“Factores Sociológicos en la Información Estratégica”.—Tte. Coronel Robert C. White.
“El Ejemplo del Poder Soviético”. —Edgar Snow, americano.
“Sociología de la Politice Hisnanoamericana”.—Julio Icaza Tijcrino.
“La Conferencia de Yalta”.—Edward R. Stettinius Jr.. americano.
“El Mito Soviético y la Realidad”.—Arthur Kocsler.
“Gengis Khan”.—V. lan.
“Batu Khan”.—V. lan.
“La Verdad Sobre Corea”.—Gral. lames Van Fleet, americano.
“La Gran Conspiración Judia”.—Traían Romanescu, rumano.
“El Gran Circo”.—Tte. Aviador Fierre Clostermann. de la RAF.
“El Estado Mayor Alemán Visto por Halder”.—Por Peter Bor.
“Victorias Frustradas”.—Mariscal Von Manstein.
“El Asesinato de Hungría”.—Attila Feketc, húngaro.
“Odio Incondicional”.—Russell Grenfell, británico.
“Piloto sin Piernas”.—Paul Brickhill.
“Comenzó en el Vístula”.—Jurgen Thornwald.
“El Mariscal Von Rundstedt”.—Gral. Gucnther Blumentritt.
“La Sagrada Familia”.—Marx y Engels.
“Vida de Roosevelt”.—Emil Ludwig. -.
“El Ocaso de los Dioses Nazis”.—Ramón Garriga.
“El Camino de Scapa Flow”.—Gunter Prien.
“Yo Volé Para el Fuehrer”.—Hein: Knoke
“La Irrupción de Hitler en el Oeste”.—Cap. Liddell HarL
“El Pánico en la Batalla”.—Gral. Hanz Kissel.
“El Combate en el Lodo y los Pantanos”.—Alex Buchner.
“La Aviación Táctica”.—Camille Rougeron.
“Las Experiencias de la Guerra en Rusia”.—Gral. Heinz Guderian.
“Cómo Salvó Hitler a Inglaterra”.—Cap. Liddell Hart.
“La Potencia Naval Soviética”.—!. Mcister (Gran Bretaña).
“El Desastre Alemán en Stalingrado”.—Cor. Herbert Selle.
“La Economía Política en la Guerra”.—R. A. Hinchy (Irlanda).
“La Epopeya de Stalingrado”.—Vasili Rossman.
“La Espada Sobre la Balanza”.—Hildegard Springer.
“Cuando el Cielo Estaba en Llamas”.—Karl Bartz.
“Y Terminó en el Elba”.—Jurgen Thornwald.
“El Combate por la Fortaleza de Breslau”.—Hans von Ahlfhen.
“Vigilancia si; Miedo no”.—Dr. C. Langdon White.
“El Poderío Marítimo en el Mediterráneo”.—Dr. Anthony E. Solcol.
“Reflexiones Sobre la Segunda Guerra”.—Mariscal Kesseíring.
“Memorias”.—Mariscal Montgomery.
“La Psicología del Miedo”.—Tte. Cor. K. E. Lindeman.
“El Transporte Aéreo”.—Tte. Cor. Albert Merglen.
“Memorias”.—Almirante Raeder.
“Los Lobos y el Almirante”.—Wolfgang Frank. •
“Imperio Total”.—E. A. Walsh, S. J.
“Cíelo de Muerte”.—Piloto Guenther Bloemertz.
“Historia de la URSS”.—L. S. Gaponenko, marxista.
“La Internacional”.—Traían Romanescu.
“Roosevelt, el Hombre de Yalta”.—Georges Olllvier.
“Las Retiradas del Ejército Alemán”.—Gral. Kurt Zeitzler.
“10 Años y 20 Días”.—Almirante Doenitz.
“Diario”.—Mariscal Von Bock.
“Diario”.—General aviador Von Richthofen.
“Memorias”.—-Von Paulus.
“Paz o Guerra?”.—Averell Harriman.
“Traición a Occidente”.—Traían Romanescu.
“El Judío en el Misterio de la Historia”.—Padre Julio Meinvielle. Argentina.
“Corsarios Alemanes”.—Cap. de Corbeta Luis de la Sierra, español.
“Los Príncipes del Cielo”.—Georges Blond.
“La Amenaza Económica Soviética”.—Tte. Gral. Arthur G. Trudeau.
“Actividades Soviéticas”.—Slavko N. Bjelajac.
“Reflexiones, Sohre la Invasión”.—Gral. Geyr von Schweppenburg.
“La Guerrilla”.—Mayor Reginald Hargreaves, inglés.
“La Cortina de Hierro Sobre América”.—Cor. John Beaty, americano.
“Atrás de las Lineas Enemigas”.—J. Dean. “Loa Aliados de Hitler”.—Dr. Hillgruber.
“Memorias”.—Daladier, ex premier francés.
“Guerra”.—Mauricio Karlavilla.
“El Comunismo”.—Pbro. Julio Meinvielle. ^Stalingrado”.—Gral. Kurt Zeitzler.
“La Mentira de Ulises”. —Paul Rassinicr (prisionero de los nazis).
“Memorias”.—Dean Acheson.
“Conversaciones con Stalin”.—Milovan Djilas.
“La Batalla del Atlántico”.—Donald Macintyre (inglés).
“U-977″.-Cap. Heinz Schaeffer.
“Para que El Reine”.—lean Ousset
“Operación Barbarroja”.—Paul Carell.
“Crímenes de Guerra”.—José A. Llorens.
“Vive Peligrosamente”.—Otto Skorzeny.
“Resistencia Contra Hítler”.—Zimmermann y Jacobsen.
“Vendidos y Traicionados”.—Lothar Van Greelen.

Más compilación seleccionada de 29,835 ejemplares de periódicos, en que aparecieron declaraciones de funcionarios, militares y peritos acerca de la guerra y la política internacional.

ÍNDICE GENERAL

PRÓLOGO A LA 2a. EDICIÓN

5

INTRODUCCIÓN

7

I. AURORA ROJA

(1848-1919)

11

II. HITLER HACIA EL ORIENTE

(1919-1936)

41

III. OCCIDENTE SE INTERPONE

(1933-1939)

66

IV. LA GUERRA QUE HITLER NO QUERÍA

(1939-1940)

119

V. DE NUEVO HACIA EL ORIENTE

(1940-1941)

188

VI. LA GUERRA QUE HITLER SI QUERÍA

( 1941)

233

VI. SALVANDO AL BOLCHEVISMO

(1941-1942)

294

VIII. OSCILACIÓN DE LA VICTORIA

(1943 )

381

IX. LAS MAS ALTAS CUMBRES DEL ESFUERZO HUMANO

(1944)

449

X. EL FIN DE HITLER

(1945)

522

XI. DERROTA MUNDIAL

(1945-1965)

601

BIBLIOGRAFÍA

709

margin:0 0 0 10pt;

Una respuesta to “Salvador Borrego: Derrota Mundial”

  1. Fernando said

    “Salvador Borrego Escalante, escritor mejicano nacido el 24 de abril de 1915″
    que nacos!!!!! no es “mejicano” sino “mexicano”; claro está que en “México” la x suena como j pero por el amor de Dios escríbanlo bien :D

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